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Marc Rigo
Domingo, 10 de septiembre de 2017
Frutas / Higos Chumbos

Septiembre el mes de los higos chumbos

Antiguamente todas las casas de campo tenían su pequeño espacio de chumberas. Hoy los nuevos tiempos han dejado que prácticamente solo sea testimonial su presencia en el campo.

La chumbera, es una planta muy resistente y muy frecuente en la ribera mediterránea, cuyo fruto, el higo chumbo, ha sido importantísimo en los hogares agrícolas mallorquines, no solo como alimento para las personas, sino para el engorde del cerdo que se criaba en cada casa para la matanza

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Se mezclaban los higos con segó, previamente estos se habían triturado con una máquina especial para ello, era muy importante alimentar bien al cerdo, ya que los resultados de la matanza debían durar todo el año. Era pura subsistencia.


Para la alimentación del cerdo no es necesario pelar el higo, el cerdo lo devora con la piel y las espinas, sin afectarle en absoluto.

 

En el espacio donde estaban las chumberas, solía estar el gallinero, pues las gallinas también picotean y comen el fruto una vez que este cae en el suelo. A veces también los cerdos ocupaban ese espacio, un espacio donde se tiraban los desperdicios o restos de comida, para que los animales dieran cuenta de ella.

 

En cuanto a las hojas de las chumberas, algunos agricultores las repartían entre el ganado vacuno cuando la hierba escaseaba.

 

El higo chumbo, es desde hace poco un producto comercializado en las tiendas, aunque su  duración o caducidad es corta, debiéndose mantenerse en la nevera. El motivo es fruto de la comercialización ya que se sirve pelado.  Al higo previamente se le tiene que quitar la piel, una piel provista de molestas espinas que hay que saber quitar, antiguamente pinchábamos el higo con un tenedor y con un cuchillo se le quitaba las dos coronas, como al melón.  A continuación se cortaba la piel de forma longitudinal, con mucho cuidado y con el mismo cuchillo se iba levantando esa piel y quedaba el higo listo para comer.


Ahora es muy buena época para comerlos, ya que el higo requiere que haya llovido para que este más jugoso.
Hay que tener la precaución de no comer higos chumbos y uva, las consecuencias no las alivia ni el activia.
Hoy en día el higo chumbo vuelve a estar de moda, especialmente en restaurantes de alto nivel, su sabor es esquisto, pero sus preparados llevan mucho trabajo, ya que hay que eliminar la gran cantidad de pepitas que contienen para servirlos.


El sorbete de higo chumbo es todo un placer digno de las mejores mesas. No hace mucho en la estancia vacacional de Michelle Obama en Mallorca, se sirvió precisamente en una de sus comidas para que ella pudiera degustarlo.

 

Las cosas son como son, antes comida de pobres y de sus animales, hoy productos de lujo en las mejores mesas. La vida da muchas vueltas y no solo en política, la mesa también entiende de modas y cambios, pero lo cierto es que el placer de poder degustar la pulpa del higo chumbo sin pepitas llena el alma de sensaciones y añoranzas de tiempos donde no cabía tanta elaboración, pero donde el tiempo y los sabores estaban impregnados de raíces e historia, de autenticidad y verdad.

 

En las imágenes que les adjuntamos pueden verse dos ejemplares de figueres de moro, espléndidas con sus frutos maduros a punto de recoger.

 

Las chumberas son de procedencia americana. Sus hojas de un color verde intenso son planas y con bastantes espinas o púas. Florecen sobre mayo, junio  y su tiempo de recogida óptimo es ahora tras las primeras lluvias. El fruto el higo chumbo tiene forma ovalada, con una piel gruesa repleta de púas finísimas, pero muy molestas si se te clavan en la piel. No pueden cogerse a mano limpia, debe hacerse con guantes o con unas pinzas grandes de las que se utilizan en la chimenea para mover las brasas.

 

Su reproducción suele efectuarse sembrando las hojas de la misma higuera. Enterrando la mitad, hay que ponerlas de pie y enterrar la parte con la que ha estado unida a la higuera. Pronto veremos que brotan nuevas y diminutas hojas que irán creciendo progresivamente.

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